AGENDA DE UNA FAMILIA ESTRESADA - Alejandro Lorente
AGENDA DE UNA FAMILIA ESTRESADA
Jueves Octubre 02, 2014
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AGENDA DE UNA FAMILIA ESTRESADA


He tratado a cientos y cientos de pacientes incapaces de gestionar el estrés. Pacientes con problemas intestinales, nerviosos, articulares, con todas las dolencias que nos podamos imaginar. Madres y padres que no sabían cómo gestionar el día a día, convertido en una montaña insuperable.

 

Llamaré Roberta a una madre clásica con problemas crónicos de espalda (sobre todo en la zona cervical y lumbar), migraña, insomnio, y candidata a la fibromialgia. Roberta terminó sus estudios universitarios y trabaja de funcionaria para la Administración del Estado.

 

Está casada con un ejecutivo, indispensable en la empresa para la que trabaja (bueno, lo de indispensable lo cree sobre todo él). Tienen 3 hijos.

Como Roberta no existe como tal, pero sí en la realidad de millones de personas en todo el mundo, haré una descripción de sus actividades:

• Actividad laboral: Trabaja de 8 a 4. Como tiene que llevar a sus 3 hijos a la guardería o al colegio, se levanta un poco antes de las 6. La mañana comienza con grandes dosis de estrés. Llega al trabajo estresada, y se enfrenta día a día con el acoso laboral de uno de sus jefes, que no soporta que ella se resista a sus encantos.

• Actividades extraescolares de los hijos: A las 4 va corriendo a buscar a sus hijos para llevarles a las diferentes actividades previstas para que se conviertan en hombres y mujeres de futuro. El lunes fútbol para el pequeño, inglés para la mediana e informática para el mayor. El martes tenis para el mayor, natación para la mediana y lo que le corresponda al menor. Así toda la semana, hasta el viernes. A las 8 termina la última actividad extraescolar del último de los hijos. Llegan a casa para acometer el último episodio del día.

• Preparar a los niños para la cama: hay que preparar la cena y luchar con cada uno de ellos para que se metan en la cama. Es uno de los momentos de mayor estrés del día, ya que los niños están hiperactivos después de tanta actividad y no hay manera de que se acuesten. Es importante que hagan los deberes antes de dormir.

• Actividades de fin de semana: no vayas a creer que el fin de semana está para descansar. Hay que llenarlo con múltiples actividades: cumpleaños de los amiguitos, cine, visita al zoológico, etc. Cuanto más lleno, mejor. Es el momento de compartir el estrés toda la familia.

• Vacaciones: las de verano son terribles, porque los niños tienen 3 meses de vacaciones, y Roberta tiene que hacer encajes de bolillo para organizar la vida del clan. Con un poco de suerte, los dos mayores se van de campamento. Después del verano se produce estadísticamente el mayor número de separaciones. Las vacaciones de Navidad son en muchos casos deprimentes, pues se junta el estrés de las cenas y comidas navideñas (de trabajo, familiares, amistosas) con la guerra de los regalos. Hay que quedar bien con todo el mundo y ello genera mucho, mucho estrés. OTRAS POSIBLES ACTIVIDADES

• Preparar la cena para su marido ejecutivo e intentar evitar por todos los medios que se le cierren los ojos mientras él le comenta la pelea que tuvo con un colega por una importante decisión (cada día hay una anécdota nueva, pero todas son extrañamente parecidas). A la insistencia sexual de los miércoles (curiosamente solo ocurre los miércoles), ella responde con una tenue negativa.

• Actividades contra el estrés: son altamente estresantes, pues hay que organizar un babysitter, recorrer la ciudad de punta a punta durante al menos media hora, y colocarse en la posición del loto mientras Roberta piensa si puso o no puso la lavadora. Después tiene que recorrer la ciudad de punta a punta durante al menos otra media hora. Pero como le han dicho que tiene que hacer algo contra el estrés, ¡pues adelante! Estas actividades suelen comenzar cuando Roberta, asustada, le reconoce a una amiga: «No tengo tiempo para mí...»

• Actividades médicas y terapéuticas: el estrés hace mella, tarde o temprano, en todos y cada uno de los miembros de la familia. Ello supone una gestión de actividades sanitarias propias del director de un hospital. El hijo mayor es alérgico, y hay que hacerle continuos estudios; la mediana hiperactiva y va al psicólogo infantil al menos una vez por semana, y el pequeño empezó pronto con los primeros síntomas de colon irritable. Como los médicos poco pueden encontrar a nivel somático en el caso de sus tres hijos, Roberta decide añadir a la apretada agenda la visita regular a algún especialista en medicina natural. Si quedaba algún espacio libre en la agenda queda enladrillado con estas sesiones.

• Actividades extramaritales (opcional): como su marido no le hace ni caso hace ya mucho tiempo, se ha enamorado del profesor de yoga. Poco a poco busca espacio para esta relación. Ello también le somete a mucho estrés, aunque por otro lado le relaja. La situación de Roberto, el marido, es aparentemente diferente, pero el cómputo de estrés no cambia tanto. Roberto es, ya lo hemos dicho, ejecutivo. Se levanta a las 7 y media, cuando los niños ya han salido de casa con la madre. Antes se levantaban juntos, pero Roberto, con buen criterio, llegó a la conclusión de que aquella costumbre terminaría muy pronto con el matrimonio, y la cambió arguyendo un nuevo horario laboral. Empieza a trabajar a las 9. Le espera una jornada de estrés sin fisuras, de 9 a 9. Llega a casa a las 10, y en el fondo preferiría llegar más tarde, para no tener que aguantar el estrés y el cansancio de su esposa. Poco a poco busca nuevas excusas para trabajar también durante el fin de semana, y así se libra de las actividades de fin de semana, que solía compartir con su mujer y sus 3 hijos.

Desde hace 3 años tiene una amante. Una compañera de trabajo soltera. Ocultarlo le supone grandes dosis de estrés, lo mismo que los intentos de la compañera para que deje a su familia. Roberto visita periódicamente al cardiólogo, pues su padre murió de un infarto, y a él ya le han advertido de que tiene la tensión demasiado alta y el colesterol por las nubes. Robertito, el hijo mayor, de 11 años, es también un candidato a los premios Estrés, en su modalidad infantil. Se levanta a las 7 de la mañana, su madre le suele incluir en las estresantes labores matutinas con sus dos hermanitos. Ayuda a vestir al pequeño, regaña a la mediana para que no sea tan coqueta y se vista de una vez, y sufre como ninguno el estresante estado de ánimo de su madre. Llega a la escuela.

Cada 45 minutos cambia el profesor. Esto le produce mucho estrés, lo mismo que la montaña de deberes que se van acumulando. A los 45 minutos exactos, cuando empieza a acostumbrarse a lo que le dice el profesor, viene el siguiente con un cuento diferente, pero igual de difícil de asimilar. Después del cole comienzan las demás actividades señaladas más arriba: extraescolares, médicas, sociales, para concluir con los deberes y con la difícil tarea de conciliar el sueño después de un día tan ajetreado. El modus vivendi de muchas familias se ajusta enormemente al esquema de los Robertos. Son incontables las mujeres y hombres que me han visitado con problemas múltiples, cuya solución no fue otra que una gestión más relajada de ese bien inestimable que es el tiempo. El ser humano no está hecho para que su vida esté dirigida por la batuta de una agenda.